¿Cuánto dura una emoción?

Se ha demostrado que químicamente las emociones no duran más de 90 segundos.

 

Vuélvelo a leer.

 

Noventa segundos.

Un minuto y medio.

Un anuncio de Coca Cola.

Lo que debería tardar la evacuación de un avión.

 

 

En el cerebro tenemos una estructura compleja llamada amígdala, situada en el sistema límbico y es responsable de reaccionar ante estímulos externos o internos.

Cuando estamos delante de una situación, la amígdala junto a otros componentes del sistema del Núcleo Central se encargan de liberar diferentes elementos químicos al torrente sanguíneo, éstos activan respuestas fisiológicas y activan o bloquean respuestas conductuales. Esa sustancia segregada por la amígdala tarda unos 90 segundos en ser metabolizada o reabsorbida por el cuerpo, luego desaparece junto a sus efectos.

 

¿Pero, entonces, por qué mi enfado dura más de noventa segundos?

 

La razón es porque nos quedamos anclados en el pensamiento y la amígdala vuelve a segregar la sustancia química que hará que volvamos a conectar con esa emoción. Sí, el pensamiento es clave. Por eso en las sesiones trabajamos los pensamientos. Nunca hay nada que cambiar en los demás, no nos pertenece, ni tampoco en la realidad de nuestro pasado pues obviamente, no podemos.

 

Lo ideal es poder gestionar la situación con amor, aceptando la emoción que aparece, sin juicio. Mirad, no me cansaré de decirlo nunca. Ni la rabia, ni el enfado, ni el miedo son emociones malas. Todas las emociones tienen su función. Otro día os contaré cómo poder gestionar las emociones que más nos incomodan.

 

En este post quería que os quedarais con esta idea:

La emoción tiene “caducidad”.

Es nuestra responsabilidad poder gestionar esa situación y ese pensamiento pues de lo contrario, muy probablemente te quedes anclado en el pensamiento y no puedas avanzar.

 

 

Un abrazo,

 

Elisabeth

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